Escribir me sabe a libertad,pero no me gusta comer sola.Acompáñame y echa un vistazo al menú de hoy.

Filosofadas

La belleza de lo imperfecto

Durante mucho tiempo pensé que las cosas solo merecían la pena cuando estaban terminadas, pulidas, perfectas. Que un texto había que esconderlo hasta que no le sobrara ni una coma y que una idea no se decía en voz alta hasta tenerla bien atada.

Pero la vida, que tiene un sentido del humor muy particular, se empeña en enseñarme lo contrario. La taza desportillada es la que más uso. La libreta con la esquina doblada es la que siempre llevo en el bolso. Y las conversaciones que más recuerdo son las que empezaron con un «no sé muy bien cómo explicarlo».

Lo imperfecto tiene algo que lo perfecto nunca podrá tener: deja espacio. Espacio para que el otro entre, para equivocarse, para volver a intentarlo. Una grieta no rompe la historia; la cuenta.

En Japón reparan la cerámica rota con oro y, en lugar de disimular la herida, la convierten en lo más bonito de la pieza. Me gusta pensar que a nosotros nos pasa algo parecido, aunque se nos olvide a menudo.

Así que hoy te propongo un ejercicio pequeño: mira algo que consideres imperfecto —tuyo o del mundo— y quédate un rato con ello. Sin corregirlo. A veces, lo imperfecto es justo lo que necesitábamos para entenderlo todo.

Zoe Milis

Comentarios (3)

Deja tu comentario

  1. Diego L.

    Justo lo que necesitaba leer esta semana. Gracias, Zoe.

  2. Marta R.

    Lo de reparar con oro me ha emocionado. Voy a mirar mis grietas con otros ojos.

    1. Zoe Milis

      Qué bonito, Marta. Las grietas también son camino.