La belleza de lo imperfecto
No se trata de tenerlo todo claro, sino de animarse a mirar de otra manera. A veces, lo imperfecto es justo lo que necesitábamos para entenderlo todo.
Escribir me sabe a libertad,pero no me gusta comer sola.Acompáñame y echa un vistazo al menú de hoy.
Pensamientos, reflexiones, ideas y otras extravagancias.
No se trata de tenerlo todo claro, sino de animarse a mirar de otra manera. A veces, lo imperfecto es justo lo que necesitábamos para entenderlo todo.
Escribo para poner orden en el caos, para escucharme mejor, para entender lo que siento y lo que pienso. Escribir no cambia las cosas, pero cambia la forma en que las miro.
Son los pequeños gestos repetidos cada día los que nos sostienen cuando todo parece tambalearse. No subestimes el poder de una taza de café, una libreta y cinco minutos de silencio.
Vivimos corriendo, llenando cada espacio, cada minuto. Pero detenerse también es avanzar. A veces, parar es la única forma de saber hacia dónde vamos.
No elijo las ideas, ellas me eligen a mí. Aparecen cuando menos las espero y se quedan rondando hasta que les hago un hueco en estas páginas.
Encajar es cómodo, pero pequeño. Ser tú mismo da vértigo, y precisamente por eso merece la pena.
La energía es limitada, como el tiempo o la paciencia. Elegir dónde ponerla es una forma de cuidarse.
Lo importante rara vez grita. Suele estar en segundo plano, esperando a que bajemos el volumen del resto.
Las filosofadas no pretenden tener razón. Solo pretenden hacerte compañía un rato.