La energía es limitada, como el tiempo o la paciencia. Y, sin embargo, la gastamos como si fuera infinita: en discusiones que no llevan a ninguna parte, en preocupaciones que no dependen de nosotros, en personas que no la devuelven.
Aprender a decir «esto no» no es egoísmo. Es jardinería: quitar lo que ahoga para que crezca lo que importa.
Esta semana, prueba a hacer una lista pequeña de lo que te roba energía sin darte nada a cambio. Solo mirarla ya es un primer paso.
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