Alguien olvidó un paraguas azul en la librería de la calle Mayor un martes de octubre. Nadie volvió a buscarlo.
El librero lo dejó junto a la puerta con un cartel escrito a mano: «Llévatelo si llueve. Tráelo cuando escampe».
Durante un año, el paraguas azul salió y volvió decenas de veces. Regresaba con arena de playa, con confeti, una vez con una nota de amor olvidada en el mango. Nadie supo nunca quién lo había dejado. Pero toda la calle aprendió a mirar al cielo con un poco menos de miedo.
Y colorín colorado… ¡gracias por haberlo acabado!
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